jueves, 12 de junio de 2014

Tú haz la comida que yo cuelgo los cuadros... Las trampas de la igualdad/desigualdad

Por Inspiración Femenina Tian

Nos llama la atención un artículo que comenta un libro, ambos de autores masculinos, en el que se pone en evidencia cómo en nuestra sociedad patriarcal, las reformas y los avances de lo femenino son muchas veces las trampas que nos ponen para seguir manteniendo el orden establecido.
Octavio Salazar como articulista y Miguel Lorente como autor del libro 'Tú haz la comida que yo cuelgo los cuadros', son dos ejemplos de varones que han entendido que la auténtica liberación femenina pasa por que los varones renuncien a su hegemonía, y que con ello no sólo las mujeres saldremos beneficiadas, sino también ellos que, aunque en aparente posición de superioridad, no dejan de estar en la jaula que ellos mismos han forjado.
Les dejamos el link en el que pueden leer los comentarios de Octavio Salazar al libro de Miguel Lorente:

http://blogs.elpais.com/mujeres/2014/06/tú-haz-la-comida-que-yo-cuelgo-los-cuadros.html q

martes, 3 de junio de 2014

REENCONTRANDO MUJERES OLVIDADAS POR LA HISTORIA. "Segunda entrega". Mujeres Filósofas

Por Clara Restrepo



En el artículo anterior habíamos compartido la vida de Maria Gaetana Agnesi, una de las muchas mujeres olvidadas por la historia, hoy nos hemos encontrado uno de esos tesoros de la literatura que no podemos dejar de compartir aquí en la Red, es un texto de Umberto Eco, semiólogo y gran escritor. Este fragmento lo dedica a las mujeres olvidadas, filósofas y juristas.
Debido a la dificultad de su traducción os dejamos una buena reseña del texto, en el cual viajando por la historia hace mención a varias mujeres filósofas sobre todo de la época clásica, y nos cuenta un relato sobre la historia de las mujeres de la facultad de leyes de la Universidad de Bologna. Adjuntamos el link del original en italiano, para quien pueda estar interesado en leerlo en la versión original.

En el siglo XIII Bettissia Gozzadini recibe lecciones de derecho en la Universidad de Bologna, y fue probablemente la primera mujer en enseñar en un Ateneo. Según dice la leyenda, para poder seguir los estudios de derecho (y con gran éxito, a punto de que sus maestros la habían definido como “monstruo excepcional”) tuvo que asistir a los cursos vestida de hombre -nos parece extraño dado el hecho que un siglo antes y vestida de mujer, asistía a las lecciones parisinas dictadas por Pedro Abelardo la famosa Eloisa-.

Según cuenta la leyenda se dice que Bettisia era tan hermosa que para no molestar a los estudiantes que asistían a sus lecciones en gran número debía dar sus clases cubierta con un velo, leyenda que también circula en torno a la segunda mujer que también dio clases de derecho en Bologna pero un siglo después: Novella d´Andrea, hija de un profesor de derecho canónico, recibió su formación en la escuela de su padre y daba las lecciones de este en sus ausencias, de frente a una multitud de estudiantes, y se dice que también ella se cubría con un velo o según otras leyendas detrás de un biombo.

Sea como hayan sido las verdaderas historias, la leyenda nos quiere decir, que enseñar y hablar en público, para una mujer, no era una experiencia de todos los días ni la sociedad del tiempo habría podido dejar pasar el evento en silencio.

No han dejado obras escritas que las haya llevado a la posteridad y solo la fantasía popular ha logrado mantener la historia viva. Pero estas dos mujeres no han sido las únicas que han corrido con la suerte del olvido, obligadas a velar su propio ingenio.

Las historias y las crónicas han sido indulgentes con las poetisas y las místicas, con las emperatrices y las cortesanas, desde Aspacia a Teodora, de Cristine de Pizan a Maria de Francia, de Caterina de Siena a Hildegarda de Bingen. Pero aparte de estas dos mujeres que hemos mencionado -Bettisia y Novella- poco se sabe de mujeres filósofas o mujeres matemáticas. La misma suerte han tenido las pintoras, aparte de Rosalba Carriera o Artemisia Gentileschi, esto se puede explicar debido al hecho que en un principio la pintura se realizaba en los frescos de las iglesias y no estaba muy bien visto que una mujer se subiera a un andamio a pintar con la falda, de la misma manera no sería fácil imaginar a una mujer a cargo de un taller con 30 aprendices hombres, pero en cuanto se ha empezado a realizar la pintura en caballete las mujeres pintoras salieron a la luz.

En 1690 Menange, un latinista preceptor de Madame de Sevigné y de Madame de Lafayette publicó un “Mulierum philosopaharium historia” – “Historia de mujeres filósofas”- aunque el libro es dedicado solo a la edad clásica presentaba una serie de figuras apasionadas como Diotima la socrática, Arete la cirenaica, Nicarete la megarica, Iparchia la cínica, Teodora la peripatética, Leonzia la epicúrea, Temistoclea la pitagórica, pero la lista no se terminaba aquí, porque Menange revisando libros antiguos y obras de los padres de la iglesia encontró al menos sesenta y cinco mujeres filósofas. Si se piensa que en la sociedad griega la mujer estaba confinada a los muros domésticos, y que para poder gozar de un reconocimiento público la mujer debía ser una cortesana, se puede entender el esfuerzo que han tenido que hacer estas mujeres pensadoras para poderse dar a conocer y afirmarse como filósofas. Dentro de las cortesanas cabe mencionar a Aspacia, versada en retórica y filosofía y que Socrates la frecuentaba con interés. Revisando tres enciclopedias filosóficas de nuestros días, de estos nombres solo hemos encontrado a Ipazia, también se menciona a Diotimia atribuyendo todo el crédito de su fama a Platón.

Curiosamente se encuentra más información en Wikipedia que en las enciclopedias filosóficas en donde se pueden encontrar a Nicarete de Megara o Leonzia que para poder filosofar en libertad eligieron la profesión de Etarias.

En el “Mullierum Philosopharium”, el autor considera también filósofa a Temistoclea que era sacerdotisa de Delfos y se dice que era la inspiradora de Pitágoras.
Para culminar, mencionar a Iparchia de Maronea que en la Antología Palatina deja este texto para la posteridad: “Yo, Iparchia, no elegí los trabajos de mujeres de amplias vestimentas, elegí la dura vida de los cínicos, no tuve chales adornados con hebillas, ni calzados orientales, ni redes esplendorosas para los cabellos, pero tuve una alforja y un bastón, compañeros de viaje y apropiados a mi vida, y una manta para las heladas”. Fue reprochada por haber abandonado los trabajos de los telares a lo cual respondía que empeñó su tiempo en su propia educación en lugar de desperdiciarlo en los telares. Se dice que debido a su apariencia parecía una mujer fea aunque no lo era, no tuvo que cubrirse con un velo como las doctoras de Bologna. Como conclusión no es que no hayan existido mujeres filósofas, es que los filósofos y los juristas han preferido olvidarlas y quizás después apropiarse de sus ideas.

(Tomado del fragmento original de Umberto Eco para l´Enciclopedia delle Donne)

sábado, 31 de mayo de 2014

MUJERES, TRADICIÓN Y EXPRESIÓN ARTÍSTICA EN COSTA DE MARFIL

Por Inspiración Femenina


Las mujeres de la Costa de Marfil representan casi la mitad de la población del país y se las conoce por la gran capacidad de movilización y de hacerse escuchar que tienen. La mujer marfileña ocupa un lugar central en la sociedad.
Durante la crisis del 2002 jugaron un papel muy importante económico, político y social.  



Ante todo, ahí la mujer es considerada la fuente de la vida. En la tradición marfileña el rol central de la mujer es el de la procreación, el de dar la vida. Otro rol central que tiene es el de educadora. A los niños les enseñan los primeros gestos, a diferenciar el bien del mal, a conocer las reglas de la sociedad en la que se vive. A la joven le enseñan el futuro rol de madre, el arte culinario, el arte de la vestimenta, el comportamiento social. A las adolescentes les educan sexualmente . Al hombre le enseñan la resistencia, el respeto hacia los demás…
De todas formas las mujeres de esta sociedad tradicional no se conforman con las funciones ligadas a sus roles. Ellas tienen y disfrutan de un importante rol económico y artístico.






El arte para las mujeres marfileñas tradicionales es sin duda uno de los medios más importantes por el cual se capta las múltiples facetas de la mujer. Toda mujer nace artista.
No sólo es artista por sus conocimientos técnicos, si no también por su saber estar. También es modelo y fuente de inspiración para otros artistas.



Las mujeres de la sociedad tradicional son ceramistas, hilanderas, tintoreras, pintoras,  y practican el arte de la cestería. También dominan el arte de la palabra y la adivinación. Son cuentistas, sacerdotisas. Conocen todos los secretos de la danza y la música.
Estas mujeres encarnan la belleza.






Para más información les recomendamos que le echen un vistazo al libro ARTS au féminin en Côte d'Ivoire.

lunes, 19 de mayo de 2014

REENCONTRANDO MUJERES OLVIDADAS

Por Clara Restrepo
 
 
Han existido grandes mujeres en la historia, que a causa de pertenecer al género olvidado también se han olvidado sus biografías. Afortunadamente en el incipiente resurgir de una nueva Humanidad en Femenino se están dando pequeños grandes pasos por parte de diferentes grupos y organizaciones. Dentro de estas manifestaciones están apareciendo biografías olvidadas de grandes mujeres que han hecho historia.
Existe toda una época histórica, el siglo XVII en el cual proliferaban libros escritos por mujeres, generalmente en estilo epistolar en los cuales narraban sus biografías y sus experiencias. Es así como gracias al rescate de estas podemos conocer sus vidas, sus experiencias y las enseñanzas que como mujeres de hoy Siglo XXI podemos aprender de ellas.
Nos hemos encontrado con biografías verdaderamente alucinantes que nos han conmovido por su fuerza, por su determinación, por las vidas que han llevado, pero quizás una que nos ha llegado a las entrañas es la vida de María Gaetana Agnesi, matemática italiana del siglo XVII.
En la Nota Cultural del martes pasado en Comunicaciones Tian hicimos la reseña de su biografía, y casualmente el Doodle del buscador Google del 17 de Mayo fue dedicado a ella. Recibimos esta noticia con alegría, porque pensamos que se está empezando a dar reconocimiento a grandes mujeres olvidadas que han hecho parte de la historia, la cultura y la ciencia y que han realizado grandes aportes al mundo de hoy.

Como anotación "curiosa", uno de sus grandes aportes a las matemáticas es una curva, que debido a la equivocación de la traducción al inglés se la tradujo como "bruja", es así como se conoce en las matemáticas a esta curva como "la Bruja de Agnesi"... 
La triste historia de María Gaetana nos ha conmovido porque a pesar de haber sido una niña prodigio, genio de las matemáticas, políglota -a los 9 años ya sabía 7 idiomas- escritora, traductora, filosofa… su vida estuvo siempre marcada por la figura de su padre que de pequeña la exhibía como "animalito" de circo y en su adolescencia y juventud -muerta su madre- se tuvo que dedicar a cambio de su libertad para no ser casada o recluida en un convento, a la educación de sus 19 hermanos y el cuidado de su padre. No fue sino hasta la muerte de este cuando ella tenía 34 años que consiguió su libertad, se retira de la vida pública y se dedica al cuidado de mujeres pobres y enfermas en un hospicio de la ciudad de Milán. Allí vivió el resto de su vida hasta el momento de su muerte cuando tenía 91 años.
Lo que nos conmueve es el hecho de que si hubiera sido un hombre se le habría dado un gran reconocimiento por sus aportes sobre todo a las matemáticas, pero Gaetana debió pagar por la culpa de haber nacido mujer en un mundo de hombres y esperar 300 años para que el mundo supiera que alguna vez existió.

http://www.ideal.es/diamundial/doodles/maria-gaetana-agnesi-bruja-trae-curva-doodle-google-201405160001.html

martes, 22 de abril de 2014

LA FOTOGRAFÍA DESDE EL ANONIMATO

Por Inspiración Femenina
Esta es la historia de una mujer anónima, de una fotógrafa de alma, pasión y vocación, que nunca pretendió el triunfo ni la gloria, pero que en su anonimato supo retratar la vida. Vivian Maier, de profesión niñera, y de vocación fotógrafa, fotografió la realidad de su época en los años 30’s estadounidenses, y ha sido redescubierta  actualmente gracias a la venta de una caja llena de negativos en un mercadillo olvidado.
Creemos que es una historia tan femenina, tan de mujer y, a la vez, tan asombrosamente misteriosa, que queremos compartirla con vosotr@s.
Aquí os dejamos este artículo del diario español EL PAIS:

 

En busca de Vivian Maier

Un documental descubre los tesoros de esta fotógrafa infatigable dedicada al cuidado de niños

Cada retrato de Vivian Maier ahonda en su secreto en lugar de disiparlo. / Cortesía de Howard Greenberg Gallery (Nueva York).


La novela de la vida de Vivian Maier está llena de páginas en blanco. Vivian Maier se llevó su secreto a la tumba, pero dejó más pistas que nadie sobre su identidad escondida. Dejó más de cien mil negativos fotográficos tomados a lo largo de más de cuarenta años y no revelados nunca. Dejó películas en super 8, cintas magnetofónicas de conversaciones con desconocidos, docenas de sombreros, pares de zapatos, vestidos, abrigos, prendas de ropa que solo descartaba cuando estaban muy gastadas pero que no tiraba nunca; dejó facturas, recibos, billetes de tren, entradas de cine, tubos de rollo de película que contenían dientes de leche de los niños a los que había cuidado o monedas o botones o chapas con consignas políticas; dejó cartas guardadas con cuidado en sus sobres de origen después de leídas, y cartas no abiertas nunca; dejó varias cámaras Rolleiflex que había usado para tomar sus fotografías; dejó sobre todo cajas de cartón y maletas llenas de recortes de periódicos y de periódicos enteros, sobre todo ejemplares que tuvieran en la primera página titulares de crímenes, o que contuvieran noticias de violaciones, de raptos, de asesinatos estrambóticos, de desgracias horrendas. Dejó recuerdos variados y contradictorios en las familias para las que había trabajado como cuidadora de niños durante unos cuarenta años, en Nueva York y sobre todo en Chicago. Se conformaba con salarios muy bajos, pero en cada casa en la que servía reclamaba el derecho a poner un candado en la puerta de su habitación. Parecía no tener familia y carecer por completo de otra vida que no fuera la que dedicaba a su trabajo. Siempre salía llevando al cuello su cámara de fotos, que era un rasgo de su presencia personal tan invariable como sus grandes abrigos o gabardinas, sus sombreros de alas caídas, sus camisas masculinas, sus faldas como de monja de paisano, sus zapatos negros y austeros de tacón bajo. Todos los dueños de las casas en las que vivió y todos los niños a los que cuidó la vieron siempre con la cámara, pero nadie mostró jamás la menor curiosidad por saber lo que hacía con ella. Tampoco ella hizo, que se sepa, el menor esfuerzo por mostrar el resultado de una tarea en la que ponía los cinco sentidos, que llenaba sus horas de caminatas solitarias por la ciudad en sus días o tardes libres y de la que seguía ocupándose incluso cuando sacaba a pasear a los niños a su cargo. El secreto de Vivian Maier es doble, porque no se sabe qué la impulsaba a tomar fotos sin cesar ni cuál fue su formación, pero tampoco se sabe por qué eligió mantener secreta una afición que le importaba tanto y para la que tenía tanto talento. En los cajones de papeles y de toda clase de materiales que acumuló Vivian Maier a lo largo de su vida no hay ni un solo testimonio, ni una carta, ni una reflexión, ni un solo indicio de sus ideas sobre la fotografía. Llegó a imprimir solo unos pocos negativos, probablemente por falta de dinero. Se jubiló ya mayor y dejó casi todo lo que había acumulado a lo largo de la vida en cuartos trasteros o garajes de sus antiguos patronos. En 2007, un historiador aficionado de 27 años, John Maloof, compró más bien por azar unas cajas de negativos que encontró en uno de esos mercadillos que son el recuelo y el último muladar de las vidas anónimas, los almacenes en los que va a parar lo que ya no es de nadie y lo que no quiere nadie, las bibliotecas y las colecciones de los muertos, sus fotos familiares y sus documentos de identidad y sus cartas de amor y los cuadritos que tenían sobre las repisas y los zapatos de charol cuarteados y endurecidos de niños que están muertos.
Imprimió solo unos pocos negativos. Se jubiló y dejó casi todo lo acumulado en cuartos trasteros o garajes de sus patronos
Maloof compró el archivo porque costaba menos de trescientos dólares y porque al mirar por encima los rollos de película entrevió en ellos imágenes callejeras y cotidianas de Chicago. Poco a poco fue cobrando conciencia del tesoro que había encontrado y de su extensión abrumadora. Parecía que aquella mujer de la que no sabía nada y de la que no encontraba rastros ni siquiera en Google no había parado nunca de caminar por ahí haciendo fotos y preservando todo lo que caía en sus manos. Cada nuevo negativo que revelaba era un deslumbramiento. Vivian Maier era el resumen de toda la gran fotografía americana del siglo XX y al mismo tiempo tenía una manera de mirar afiladamente suya, una sinuosa originalidad que escapaba de cualquier tentativa de clasificación. Juntaba el gusto por lo monstruoso cotidiano de Diane Arbus con la atención cordial a los juegos callejeros de los niños de Helen Levitt. Los borrachos tirados por las aceras, los locos ambulantes, las víctimas animales o humanas de la crueldad, forman una parte tan integral de su mundo como del de Weegee, pero en Vivian Maier hay compasión, o al menos una observación fascinada, y nunca sarcasmo. Estaba igual de atenta a lo extraordinario y a lo común. Miraba con el mismo asombro ecuánime al espanto y a la belleza.
Igual que quería guardar cada mínima huella material de su vida y cada periódico de cada día, parece que aspiraba a preservar cada imagen, cada cara, cada hecho con el que se cruzara en sus caminatas. Empujando carritos de bebé y llevando a niños de la mano se alejaba hacia los barrios más pobres, hacia los descampados industriales de los mataderos, y no le importaba abandonar una avenida luminosa para adentrarse en un callejón en el que podía tomar fotos de cubos de basura y de las chozas de cartones en las que se cobijaban los vagabundos. La cámara Rolleiflex le permitiría pasar más inadvertida, ya que la enfocaba a la altura de las caderas y no de los ojos, inclinándose para estudiar el visor. Vistas desde ese ángulo, de abajo arriba, las personas adquieren una presencia imponente, y el espectáculo de la calle se observa desde el lugar aproximado de la mirada de un niño.
Grande, austeramente vestida, con cara de vigilancia y de ensimismamiento, con un andar enérgico de braceos y zancadas, según atestiguan quienes la conocieron, con su cámara colgada al hombro y disimulada a plena vista, Vivian Maier encontraba muchas veces la imagen de una desconocida que era ella misma. Se sorprendía a sí misma, con esa extrañeza de quien se ve sin aviso y de golpe, viendo en una fracción de segundo no la cara que imagina que tiene, sino la que ven y conocen los demás, en el escaparate de una cafetería, en el cristal de una cabina de teléfonos, en un espejo que llevaba al hombro un empleado de una tienda, en el de un cuarto de baño. Hacía fotos de sí misma mirando al objetivo o eludiendo su disparo; retrataba su imagen en un escaparate y al mismo tiempo su propia sombra alargada. Cada autorretrato de Vivian Maier ahonda su secreto en lugar de disiparlo. Mira desde tan lejos en esas fotografías como un fantasma de ella misma que se pasea de incógnito entre los vivos, con la cámara al cuello.

miércoles, 19 de marzo de 2014

ALGUNAS CURIOSIDADES PAGANAS EN TORNO A MARZO

Por Clara Restrepo


En occidente hemos celebrado el mes de marzo como el mes de la mujer, y "hasta" se celebra el 8 de marzo como el día de la mujer trabajadora. Pero tantas celebraciones que hacemos hoy en día tienen sus orígenes en los ritos "paganos" pre romanos y pre cristianos. Y hemos encontrado dos celebraciones que se hacen por estas latitudes en el mes de marzo y que están muy ligadas al culto de la Tierra y del femenino.

En la región del Veneto, Italia, en donde estamos nosotros el 1 de marzo se celebra el Bati Marso, celebración antiquísima que tiene sus orígenes en las sociedades agrícolas. Según el calendario de la antigua República de Venecia y anteriormente en el imperio romano, el primer día de la primavera era el inicio del año oficial, que coincide según nuestro calendario gregoriano, con los primeros días de marzo
La Tradición del año nuevo Veneto o Bati Marso todavía perdura en la región y la celebración consiste en despertar a la naturaleza de su largo letargo invernal y para ello se van por los caminos, por el campo, por el bosque, con instrumentos improvisados como latas y cacharros, que hacen sonar, a la vez que golpean la tierra con un bastón con la intención de hacer mucho ruido y despertar al anima de la primavera y pedirle buenos auspicios para las cosechas. También durante la primera semana de mayo se hace otra celebración que se llama “quemar a la vieja” y consiste en hacer una fogata donde se recogen las ramas secas y los palos para quemar las cosas viejas, representadas por una vieja.

Por otro lado, no muy lejos de aquí en los Balcanes, particularmente en Romania de donde nos viene la fuente, existe la tradición del Marziscior que se escribe Martisor, que también coincide con los primeros días de marzo. El Marziscior o pequeño marzo es una celebración antiquísima de exultación al espíritu femenino de la Tierra, es un pequeño amuleto formado por cintas rojas y blancas con un pequeño objeto de madera o de metal que trae suerte. Este amuleto lo amarran a las plantas en el campo, a los arboles y se los regalan a las mujeres durante los primeros días del mes de marzo para desearles una bella primavera. Se usa los primeros días de marzo hasta cuando florecen las primeras flores.

En los pueblos de Transilvania el Marziscior se ponía en las ventanas y las puertas de las casas o en los recintos de los animales para alejar los espíritus malignos y para invocar a la fuerza generadora de la vida.  El 1 de marzo también para los rumanos representaba el retorno de la primavera y se correspondía con el primer día del año. Marzo era el protector de los campos y de los animales un Dios que representaba el renacimiento de la naturaleza. En hallazgos arqueológicos se han encontrado Marziscior de 8000 años de antigüedad, formados con piedras de río pintadas de rojo y blanco. El rojo representa el fuego, la sangre, el sol, la vida y se le atribuía a las características del femenino, el blanco representaba la pureza de las aguas y las nubes, asociado a la sabiduría y al masculino. Los hilos entrecruzados blancos y rojos representaba la unión inseparable de estos dos principios como movimiento permanente de la vida o un intercambio de fuerzas vitales que generan el eterno ciclo de la naturaleza.

martes, 18 de marzo de 2014

FESTIVAL ONLINE SOBRE DOCUMENTALES DE MUJERES


 Por Inspiración Femenina

 Nos hemos enterado de una iniciativa que se está produciendo online, que nos ha parecido de lo más interesante: #SHEDOCS FESTIVAL. Un festival gratuito online que muestra documentales realizados por mujeres, documentales que cuentan la historia de mujeres que son portadoras de cambio a lo largo de todo el planeta. Este evento se está produciendo a lo largo del mes de marzo. Online. En este festival podemos encontrar historias como la de una mujer sioux divorciada que trabaja para detener el ciclo de violencia, adicción y pobreza para ella y para sus hijos, o la historia de un grupo de mujeres de Liberia que luchan contra el régimen dictatorial de Charles Taylor durante la guerra civil en Liberia (Pray The Devil Back to Hell). También podemos ver un documental sobre el complejo legado de Benazir Bhutto, la primera mujer elegida para dirigir un país musulmán. Podrás también, a través de este festival online seguir a un grupo de estudiantes de instituto latinas y los obstáculos que se encuentran para graduarse (Tha graduates-Girls Hour) Incluso tendrás tiempo para reflexionar sobre la carrera de una supe heroína (Wonder Woman. The untold story of American Superheroines)
Y muchos más.
Desgraciadamente, entrando a la pagina web de este evento:  #SheDocs homepage no podemos tener acceso desde España a la mayoría de las proyecciones online. Quizá en América latina si puedan. Pero nos parece interesante pues nos da títulos y nombres de documentales muy interesantes realizados por mujeres, de mujeres documentalistas y de historias de las que todas y todos hemos de enterarnos.
Es por ello que no queremos dejar de compartirlo con vosotros.

Aquí os dejamos el artículo por el cual hemos conocido de esta actividad.
Ojala podáis disfrutarla, si vivís en zonas desde donde se tenga acceso.


#SheDocs: A Film Festival for the Future
By Courtney Young | March 12, 2014
There is a moment in Pratibha Parmar’s documentary Alice Walker: Beauty in Truth in which Walker details the five-year period immediately following the publication of The Color Purple, a season equal parts glory and trauma. We learn of the accolades (winning both the Pulitzer Prize and the National Book Award, a cover story in the New York Times Magazine, and a film adaptation by Steven Spielberg) and the vitriol (verbal assaults on her as, among other things, a Judas, and protests of her book and the film adaptation) that companioned her success. Walker’s story is at once a unique and a familiar one, the blessing and the curse of women who disrupt the status quo in favor of an alternative. Thus, it is fitting that the #SheDocs festival, a free, online documentary film festival featuring the stories of female change makers from around the globe, would launch with Walker’s story.
Parmar’s documentary is one of twelve that tell a panoply of narratives as diverse as their protagonists. You will meet a divorced Oglala Sioux woman who labors to break the cycle of violence, addiction, and poverty for herself and her children (Kind Hearted Woman). You will bear witness to a group of Liberian women who battle the dictatorial regime of Charles Taylor during Liberia’s civil war (Pray the Devil Back to Hell). You’ll learn about the complex legacy of Benazir Bhutto, the first woman elected to lead a Muslim country (Bhutto). You’ll follow a group of Latina high school students and the obstacles they face to graduation (The Graduates—Girls Hour). You’ll even take time to reflect on the career of a superhero (Wonder Women! The Untold Story of American Superheroines). These and more are the stories that constitute the #SheDocs film festival, which runs throughout the month of March. The easiest way to view the films is to visit the #SheDocs homepage and scroll down the page until you see the subject line “Films.” There, you will find a film list, complete with the trailer, a link to each full-length film, and, for some, a discussion guide and additional resources.
In its second year, the #SheDocs film festival is a collaborative endeavor between Eileen Fisher, Inc., and Independent Television Service (ITVS)’s Women & Girls Lead campaign, a public media initiative designed to amplify the voices of women and girls. Teams from both institutions co-curated the twelve documentaries from the 50-film Women & Girls Lead catalog. Locsi Ferra, the thematic campaign manager for Women & Girls Lead, remarked, “Our criteria were both simple and broad. We asked ourselves, ‘What will our fan base most appreciate during Women’s History Month? What films embody the spirit of International Women’s Day, and of the millennium development goals? What’s currently happening in the world?’” Given that one of the 2015 millennial goals (objectives for global improvement set by the United Nations) is to “promote gender equality and empower women,” #SheDocs has certainly risen to the challenge.
An initiative like this is all the more significant when you consider that while there are more women directors of documentaries than narrative films (34.5 percent vs. 16.9 percent), women are still grossly underrepresented behind the camera. The issue of gender inequity and the paucity of the female-oriented story was magnified earlier this month when Cate Blanchett, accepting her Best Actress Oscar, called out “those of us in the industry who are perhaps still foolishly clinging to the idea that female films, with women at the center, are niche experiences. They are not. Audiences want to see them, and in fact, they earn money. The world is round, people!”
In addition to the monthlong screening of formidable documentaries, the #SheDocs film festival is initiating a social media campaign that makes it easy to engage online in meaningful dialogue around the films, illuminating perhaps one of the most powerful aspects of the festival—that anyone with access to a computer and WiFi can view the films for free. ITVS’s Ferra says, “It is our hope that these films are a source of inspiration for people to reach the stars to become the people they want to be. So far, a lot of public television [stations are] using this film festival. Also educators, local community organizations, and local community media are using these films in a variety of contexts to engage people.”
Like all good art, these documentaries give rise to any number of emotions: anger, laughter, sorrow, and joy, to name a few. But there is also hope—hope in the power and value of each woman’s and girl’s story. One of the more poignant films of the lot is The Interrupters, a film about a group of young former gang members who “interrupt” violent situations, helping to mitigate the violence of their neighborhoods. The power of the film lies not just in the courage of the “interrupters” but in the visual evidence of grassroots initiatives by the people for the people in their own communities. #SheDocs is a film festival with serious bite and, hopefully, serious staying power. Women’s stories do matter. 
____________________________________________________________________________