lunes, 19 de mayo de 2014

REENCONTRANDO MUJERES OLVIDADAS

Por Clara Restrepo
 
 
Han existido grandes mujeres en la historia, que a causa de pertenecer al género olvidado también se han olvidado sus biografías. Afortunadamente en el incipiente resurgir de una nueva Humanidad en Femenino se están dando pequeños grandes pasos por parte de diferentes grupos y organizaciones. Dentro de estas manifestaciones están apareciendo biografías olvidadas de grandes mujeres que han hecho historia.
Existe toda una época histórica, el siglo XVII en el cual proliferaban libros escritos por mujeres, generalmente en estilo epistolar en los cuales narraban sus biografías y sus experiencias. Es así como gracias al rescate de estas podemos conocer sus vidas, sus experiencias y las enseñanzas que como mujeres de hoy Siglo XXI podemos aprender de ellas.
Nos hemos encontrado con biografías verdaderamente alucinantes que nos han conmovido por su fuerza, por su determinación, por las vidas que han llevado, pero quizás una que nos ha llegado a las entrañas es la vida de María Gaetana Agnesi, matemática italiana del siglo XVII.
En la Nota Cultural del martes pasado en Comunicaciones Tian hicimos la reseña de su biografía, y casualmente el Doodle del buscador Google del 17 de Mayo fue dedicado a ella. Recibimos esta noticia con alegría, porque pensamos que se está empezando a dar reconocimiento a grandes mujeres olvidadas que han hecho parte de la historia, la cultura y la ciencia y que han realizado grandes aportes al mundo de hoy.

Como anotación "curiosa", uno de sus grandes aportes a las matemáticas es una curva, que debido a la equivocación de la traducción al inglés se la tradujo como "bruja", es así como se conoce en las matemáticas a esta curva como "la Bruja de Agnesi"... 
La triste historia de María Gaetana nos ha conmovido porque a pesar de haber sido una niña prodigio, genio de las matemáticas, políglota -a los 9 años ya sabía 7 idiomas- escritora, traductora, filosofa… su vida estuvo siempre marcada por la figura de su padre que de pequeña la exhibía como "animalito" de circo y en su adolescencia y juventud -muerta su madre- se tuvo que dedicar a cambio de su libertad para no ser casada o recluida en un convento, a la educación de sus 19 hermanos y el cuidado de su padre. No fue sino hasta la muerte de este cuando ella tenía 34 años que consiguió su libertad, se retira de la vida pública y se dedica al cuidado de mujeres pobres y enfermas en un hospicio de la ciudad de Milán. Allí vivió el resto de su vida hasta el momento de su muerte cuando tenía 91 años.
Lo que nos conmueve es el hecho de que si hubiera sido un hombre se le habría dado un gran reconocimiento por sus aportes sobre todo a las matemáticas, pero Gaetana debió pagar por la culpa de haber nacido mujer en un mundo de hombres y esperar 300 años para que el mundo supiera que alguna vez existió.

http://www.ideal.es/diamundial/doodles/maria-gaetana-agnesi-bruja-trae-curva-doodle-google-201405160001.html

martes, 22 de abril de 2014

LA FOTOGRAFÍA DESDE EL ANONIMATO

Por Inspiración Femenina
Esta es la historia de una mujer anónima, de una fotógrafa de alma, pasión y vocación, que nunca pretendió el triunfo ni la gloria, pero que en su anonimato supo retratar la vida. Vivian Maier, de profesión niñera, y de vocación fotógrafa, fotografió la realidad de su época en los años 30’s estadounidenses, y ha sido redescubierta  actualmente gracias a la venta de una caja llena de negativos en un mercadillo olvidado.
Creemos que es una historia tan femenina, tan de mujer y, a la vez, tan asombrosamente misteriosa, que queremos compartirla con vosotr@s.
Aquí os dejamos este artículo del diario español EL PAIS:

 

En busca de Vivian Maier

Un documental descubre los tesoros de esta fotógrafa infatigable dedicada al cuidado de niños

Cada retrato de Vivian Maier ahonda en su secreto en lugar de disiparlo. / Cortesía de Howard Greenberg Gallery (Nueva York).


La novela de la vida de Vivian Maier está llena de páginas en blanco. Vivian Maier se llevó su secreto a la tumba, pero dejó más pistas que nadie sobre su identidad escondida. Dejó más de cien mil negativos fotográficos tomados a lo largo de más de cuarenta años y no revelados nunca. Dejó películas en super 8, cintas magnetofónicas de conversaciones con desconocidos, docenas de sombreros, pares de zapatos, vestidos, abrigos, prendas de ropa que solo descartaba cuando estaban muy gastadas pero que no tiraba nunca; dejó facturas, recibos, billetes de tren, entradas de cine, tubos de rollo de película que contenían dientes de leche de los niños a los que había cuidado o monedas o botones o chapas con consignas políticas; dejó cartas guardadas con cuidado en sus sobres de origen después de leídas, y cartas no abiertas nunca; dejó varias cámaras Rolleiflex que había usado para tomar sus fotografías; dejó sobre todo cajas de cartón y maletas llenas de recortes de periódicos y de periódicos enteros, sobre todo ejemplares que tuvieran en la primera página titulares de crímenes, o que contuvieran noticias de violaciones, de raptos, de asesinatos estrambóticos, de desgracias horrendas. Dejó recuerdos variados y contradictorios en las familias para las que había trabajado como cuidadora de niños durante unos cuarenta años, en Nueva York y sobre todo en Chicago. Se conformaba con salarios muy bajos, pero en cada casa en la que servía reclamaba el derecho a poner un candado en la puerta de su habitación. Parecía no tener familia y carecer por completo de otra vida que no fuera la que dedicaba a su trabajo. Siempre salía llevando al cuello su cámara de fotos, que era un rasgo de su presencia personal tan invariable como sus grandes abrigos o gabardinas, sus sombreros de alas caídas, sus camisas masculinas, sus faldas como de monja de paisano, sus zapatos negros y austeros de tacón bajo. Todos los dueños de las casas en las que vivió y todos los niños a los que cuidó la vieron siempre con la cámara, pero nadie mostró jamás la menor curiosidad por saber lo que hacía con ella. Tampoco ella hizo, que se sepa, el menor esfuerzo por mostrar el resultado de una tarea en la que ponía los cinco sentidos, que llenaba sus horas de caminatas solitarias por la ciudad en sus días o tardes libres y de la que seguía ocupándose incluso cuando sacaba a pasear a los niños a su cargo. El secreto de Vivian Maier es doble, porque no se sabe qué la impulsaba a tomar fotos sin cesar ni cuál fue su formación, pero tampoco se sabe por qué eligió mantener secreta una afición que le importaba tanto y para la que tenía tanto talento. En los cajones de papeles y de toda clase de materiales que acumuló Vivian Maier a lo largo de su vida no hay ni un solo testimonio, ni una carta, ni una reflexión, ni un solo indicio de sus ideas sobre la fotografía. Llegó a imprimir solo unos pocos negativos, probablemente por falta de dinero. Se jubiló ya mayor y dejó casi todo lo que había acumulado a lo largo de la vida en cuartos trasteros o garajes de sus antiguos patronos. En 2007, un historiador aficionado de 27 años, John Maloof, compró más bien por azar unas cajas de negativos que encontró en uno de esos mercadillos que son el recuelo y el último muladar de las vidas anónimas, los almacenes en los que va a parar lo que ya no es de nadie y lo que no quiere nadie, las bibliotecas y las colecciones de los muertos, sus fotos familiares y sus documentos de identidad y sus cartas de amor y los cuadritos que tenían sobre las repisas y los zapatos de charol cuarteados y endurecidos de niños que están muertos.
Imprimió solo unos pocos negativos. Se jubiló y dejó casi todo lo acumulado en cuartos trasteros o garajes de sus patronos
Maloof compró el archivo porque costaba menos de trescientos dólares y porque al mirar por encima los rollos de película entrevió en ellos imágenes callejeras y cotidianas de Chicago. Poco a poco fue cobrando conciencia del tesoro que había encontrado y de su extensión abrumadora. Parecía que aquella mujer de la que no sabía nada y de la que no encontraba rastros ni siquiera en Google no había parado nunca de caminar por ahí haciendo fotos y preservando todo lo que caía en sus manos. Cada nuevo negativo que revelaba era un deslumbramiento. Vivian Maier era el resumen de toda la gran fotografía americana del siglo XX y al mismo tiempo tenía una manera de mirar afiladamente suya, una sinuosa originalidad que escapaba de cualquier tentativa de clasificación. Juntaba el gusto por lo monstruoso cotidiano de Diane Arbus con la atención cordial a los juegos callejeros de los niños de Helen Levitt. Los borrachos tirados por las aceras, los locos ambulantes, las víctimas animales o humanas de la crueldad, forman una parte tan integral de su mundo como del de Weegee, pero en Vivian Maier hay compasión, o al menos una observación fascinada, y nunca sarcasmo. Estaba igual de atenta a lo extraordinario y a lo común. Miraba con el mismo asombro ecuánime al espanto y a la belleza.
Igual que quería guardar cada mínima huella material de su vida y cada periódico de cada día, parece que aspiraba a preservar cada imagen, cada cara, cada hecho con el que se cruzara en sus caminatas. Empujando carritos de bebé y llevando a niños de la mano se alejaba hacia los barrios más pobres, hacia los descampados industriales de los mataderos, y no le importaba abandonar una avenida luminosa para adentrarse en un callejón en el que podía tomar fotos de cubos de basura y de las chozas de cartones en las que se cobijaban los vagabundos. La cámara Rolleiflex le permitiría pasar más inadvertida, ya que la enfocaba a la altura de las caderas y no de los ojos, inclinándose para estudiar el visor. Vistas desde ese ángulo, de abajo arriba, las personas adquieren una presencia imponente, y el espectáculo de la calle se observa desde el lugar aproximado de la mirada de un niño.
Grande, austeramente vestida, con cara de vigilancia y de ensimismamiento, con un andar enérgico de braceos y zancadas, según atestiguan quienes la conocieron, con su cámara colgada al hombro y disimulada a plena vista, Vivian Maier encontraba muchas veces la imagen de una desconocida que era ella misma. Se sorprendía a sí misma, con esa extrañeza de quien se ve sin aviso y de golpe, viendo en una fracción de segundo no la cara que imagina que tiene, sino la que ven y conocen los demás, en el escaparate de una cafetería, en el cristal de una cabina de teléfonos, en un espejo que llevaba al hombro un empleado de una tienda, en el de un cuarto de baño. Hacía fotos de sí misma mirando al objetivo o eludiendo su disparo; retrataba su imagen en un escaparate y al mismo tiempo su propia sombra alargada. Cada autorretrato de Vivian Maier ahonda su secreto en lugar de disiparlo. Mira desde tan lejos en esas fotografías como un fantasma de ella misma que se pasea de incógnito entre los vivos, con la cámara al cuello.

miércoles, 19 de marzo de 2014

ALGUNAS CURIOSIDADES PAGANAS EN TORNO A MARZO

Por Clara Restrepo


En occidente hemos celebrado el mes de marzo como el mes de la mujer, y "hasta" se celebra el 8 de marzo como el día de la mujer trabajadora. Pero tantas celebraciones que hacemos hoy en día tienen sus orígenes en los ritos "paganos" pre romanos y pre cristianos. Y hemos encontrado dos celebraciones que se hacen por estas latitudes en el mes de marzo y que están muy ligadas al culto de la Tierra y del femenino.

En la región del Veneto, Italia, en donde estamos nosotros el 1 de marzo se celebra el Bati Marso, celebración antiquísima que tiene sus orígenes en las sociedades agrícolas. Según el calendario de la antigua República de Venecia y anteriormente en el imperio romano, el primer día de la primavera era el inicio del año oficial, que coincide según nuestro calendario gregoriano, con los primeros días de marzo
La Tradición del año nuevo Veneto o Bati Marso todavía perdura en la región y la celebración consiste en despertar a la naturaleza de su largo letargo invernal y para ello se van por los caminos, por el campo, por el bosque, con instrumentos improvisados como latas y cacharros, que hacen sonar, a la vez que golpean la tierra con un bastón con la intención de hacer mucho ruido y despertar al anima de la primavera y pedirle buenos auspicios para las cosechas. También durante la primera semana de mayo se hace otra celebración que se llama “quemar a la vieja” y consiste en hacer una fogata donde se recogen las ramas secas y los palos para quemar las cosas viejas, representadas por una vieja.

Por otro lado, no muy lejos de aquí en los Balcanes, particularmente en Romania de donde nos viene la fuente, existe la tradición del Marziscior que se escribe Martisor, que también coincide con los primeros días de marzo. El Marziscior o pequeño marzo es una celebración antiquísima de exultación al espíritu femenino de la Tierra, es un pequeño amuleto formado por cintas rojas y blancas con un pequeño objeto de madera o de metal que trae suerte. Este amuleto lo amarran a las plantas en el campo, a los arboles y se los regalan a las mujeres durante los primeros días del mes de marzo para desearles una bella primavera. Se usa los primeros días de marzo hasta cuando florecen las primeras flores.

En los pueblos de Transilvania el Marziscior se ponía en las ventanas y las puertas de las casas o en los recintos de los animales para alejar los espíritus malignos y para invocar a la fuerza generadora de la vida.  El 1 de marzo también para los rumanos representaba el retorno de la primavera y se correspondía con el primer día del año. Marzo era el protector de los campos y de los animales un Dios que representaba el renacimiento de la naturaleza. En hallazgos arqueológicos se han encontrado Marziscior de 8000 años de antigüedad, formados con piedras de río pintadas de rojo y blanco. El rojo representa el fuego, la sangre, el sol, la vida y se le atribuía a las características del femenino, el blanco representaba la pureza de las aguas y las nubes, asociado a la sabiduría y al masculino. Los hilos entrecruzados blancos y rojos representaba la unión inseparable de estos dos principios como movimiento permanente de la vida o un intercambio de fuerzas vitales que generan el eterno ciclo de la naturaleza.

martes, 18 de marzo de 2014

FESTIVAL ONLINE SOBRE DOCUMENTALES DE MUJERES


 Por Inspiración Femenina

 Nos hemos enterado de una iniciativa que se está produciendo online, que nos ha parecido de lo más interesante: #SHEDOCS FESTIVAL. Un festival gratuito online que muestra documentales realizados por mujeres, documentales que cuentan la historia de mujeres que son portadoras de cambio a lo largo de todo el planeta. Este evento se está produciendo a lo largo del mes de marzo. Online. En este festival podemos encontrar historias como la de una mujer sioux divorciada que trabaja para detener el ciclo de violencia, adicción y pobreza para ella y para sus hijos, o la historia de un grupo de mujeres de Liberia que luchan contra el régimen dictatorial de Charles Taylor durante la guerra civil en Liberia (Pray The Devil Back to Hell). También podemos ver un documental sobre el complejo legado de Benazir Bhutto, la primera mujer elegida para dirigir un país musulmán. Podrás también, a través de este festival online seguir a un grupo de estudiantes de instituto latinas y los obstáculos que se encuentran para graduarse (Tha graduates-Girls Hour) Incluso tendrás tiempo para reflexionar sobre la carrera de una supe heroína (Wonder Woman. The untold story of American Superheroines)
Y muchos más.
Desgraciadamente, entrando a la pagina web de este evento:  #SheDocs homepage no podemos tener acceso desde España a la mayoría de las proyecciones online. Quizá en América latina si puedan. Pero nos parece interesante pues nos da títulos y nombres de documentales muy interesantes realizados por mujeres, de mujeres documentalistas y de historias de las que todas y todos hemos de enterarnos.
Es por ello que no queremos dejar de compartirlo con vosotros.

Aquí os dejamos el artículo por el cual hemos conocido de esta actividad.
Ojala podáis disfrutarla, si vivís en zonas desde donde se tenga acceso.


#SheDocs: A Film Festival for the Future
By Courtney Young | March 12, 2014
There is a moment in Pratibha Parmar’s documentary Alice Walker: Beauty in Truth in which Walker details the five-year period immediately following the publication of The Color Purple, a season equal parts glory and trauma. We learn of the accolades (winning both the Pulitzer Prize and the National Book Award, a cover story in the New York Times Magazine, and a film adaptation by Steven Spielberg) and the vitriol (verbal assaults on her as, among other things, a Judas, and protests of her book and the film adaptation) that companioned her success. Walker’s story is at once a unique and a familiar one, the blessing and the curse of women who disrupt the status quo in favor of an alternative. Thus, it is fitting that the #SheDocs festival, a free, online documentary film festival featuring the stories of female change makers from around the globe, would launch with Walker’s story.
Parmar’s documentary is one of twelve that tell a panoply of narratives as diverse as their protagonists. You will meet a divorced Oglala Sioux woman who labors to break the cycle of violence, addiction, and poverty for herself and her children (Kind Hearted Woman). You will bear witness to a group of Liberian women who battle the dictatorial regime of Charles Taylor during Liberia’s civil war (Pray the Devil Back to Hell). You’ll learn about the complex legacy of Benazir Bhutto, the first woman elected to lead a Muslim country (Bhutto). You’ll follow a group of Latina high school students and the obstacles they face to graduation (The Graduates—Girls Hour). You’ll even take time to reflect on the career of a superhero (Wonder Women! The Untold Story of American Superheroines). These and more are the stories that constitute the #SheDocs film festival, which runs throughout the month of March. The easiest way to view the films is to visit the #SheDocs homepage and scroll down the page until you see the subject line “Films.” There, you will find a film list, complete with the trailer, a link to each full-length film, and, for some, a discussion guide and additional resources.
In its second year, the #SheDocs film festival is a collaborative endeavor between Eileen Fisher, Inc., and Independent Television Service (ITVS)’s Women & Girls Lead campaign, a public media initiative designed to amplify the voices of women and girls. Teams from both institutions co-curated the twelve documentaries from the 50-film Women & Girls Lead catalog. Locsi Ferra, the thematic campaign manager for Women & Girls Lead, remarked, “Our criteria were both simple and broad. We asked ourselves, ‘What will our fan base most appreciate during Women’s History Month? What films embody the spirit of International Women’s Day, and of the millennium development goals? What’s currently happening in the world?’” Given that one of the 2015 millennial goals (objectives for global improvement set by the United Nations) is to “promote gender equality and empower women,” #SheDocs has certainly risen to the challenge.
An initiative like this is all the more significant when you consider that while there are more women directors of documentaries than narrative films (34.5 percent vs. 16.9 percent), women are still grossly underrepresented behind the camera. The issue of gender inequity and the paucity of the female-oriented story was magnified earlier this month when Cate Blanchett, accepting her Best Actress Oscar, called out “those of us in the industry who are perhaps still foolishly clinging to the idea that female films, with women at the center, are niche experiences. They are not. Audiences want to see them, and in fact, they earn money. The world is round, people!”
In addition to the monthlong screening of formidable documentaries, the #SheDocs film festival is initiating a social media campaign that makes it easy to engage online in meaningful dialogue around the films, illuminating perhaps one of the most powerful aspects of the festival—that anyone with access to a computer and WiFi can view the films for free. ITVS’s Ferra says, “It is our hope that these films are a source of inspiration for people to reach the stars to become the people they want to be. So far, a lot of public television [stations are] using this film festival. Also educators, local community organizations, and local community media are using these films in a variety of contexts to engage people.”
Like all good art, these documentaries give rise to any number of emotions: anger, laughter, sorrow, and joy, to name a few. But there is also hope—hope in the power and value of each woman’s and girl’s story. One of the more poignant films of the lot is The Interrupters, a film about a group of young former gang members who “interrupt” violent situations, helping to mitigate the violence of their neighborhoods. The power of the film lies not just in the courage of the “interrupters” but in the visual evidence of grassroots initiatives by the people for the people in their own communities. #SheDocs is a film festival with serious bite and, hopefully, serious staying power. Women’s stories do matter. 
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jueves, 13 de marzo de 2014

RAFEA Y EL SOL

Por Xema AB

He aquí la información sobre una película en la categoría de ‘cine-documental’ que creo que es interesante para ver.
Habla de la historia de Rafea, una mujer que –tal como dice el artículo más abajo- muestra su “viaje hacia la independencia económica. Toda la libertad necesaria para ser una misma se refleja en esta película en un gesto: encender la luz con un interruptor”, ¿y qué vía muestra para ello? Su formación.
En la película se rescata el derecho y el interés en los curso de formación para mujeres “porque ellas se quedan en los pueblos y transmiten sus conocimientos. Ellas son el corazón de la tribu”.
“Es el triunfo de la educación, la satisfacción de ver el fruto de tu trabajo y el orgullo de ser un ejemplo para los demás”.
¡Hay que ver esta película!


13/03/2014
Rafea y el sol

 


La lucha de las mujeres por la igualdad ha sido larga y difícil, y sigue siéndolo, aunque tengamos la falsa impresión de que es un tema superado. Nosotras sabemos que a pesar de los avances en todos los ámbitos, los cambios siguen siendo la mayoría de las veces superficiales, manteniéndose intacta la estructura de injusticia en términos de igualdad real. Pero tendremos que convenir, que en algunos países, esta lucha es mucho más compleja que en otros. Y esta mujer, Rafea, tiene que superar obstáculos que nos parecen de otro siglo pero que siguen hoy vigentes en numerosas culturas.
La superioridad del hombre es un hecho que perpetúan a su vez muchas mujeres. Aunque parezca un tema manido o creamos que ya sabemos qué pasa en estos países, “Rafea y el sol” tiene la capacidad de contar la historia de una lucha sin que nos compadezcamos de esta mujer, que aunque tiene que quemar su armario de conglomerado para calentar su jaima, nunca se nos presenta como una víctima. Al contrario, Rafea tiene la fuerza y el empuje de las valientes, de las que rompen el molde.
Una mujer decidida, que se convierte en punta de lanza en su pequeña comunidad en el desierto de Jordania, un poblado beduíno cercano a la frontera con Irak. Allí recibe la oferta del Barefoot College, una oportunidad para viajar a la India y aprender la tecnología suficiente para convertirse en ingeniera solar. Durante seis meses, ochenta mujeres, la mayoría analfabetas, serán capaces de aprender a instalar una placa de energía solar y de transmitir esos conocimientos a otras personas.
)

Como se puede ver en este tráiler, el marido de Rafea es un hombre que si fuera un personaje de ficción sería completamente inverosímil, por lo maniqueo de su discurso, su machismo recalcitrante y su falta de consideración y respeto hacia su mujer. Los problemas y la injusticia que genera dentro de una pareja una sociedad machista que protege y justifica el abuso del hombre son profundos y muy dolorosos. En un momento de esta película Rafea confiesa que su marido “me quita la fuerza”. Imperdonable. Si además es tu compañero y el padre de tus cuatro hijos, pura violencia.
Este viaje de Rafea hacia la independencia económica, comienza con la independencia interior, la más difícil. Rafea cree en ella misma, en su capacidad de aprender, es una persona dinámica que sabe que a través de la formación puede cambiar su futuro y el de su pueblo. Y aunque está sometida a muchas presiones familiares y culturales, es capaz de luchar por su propósito. Algo tan básico como acceder a la educación puede suponer para muchas de estas mujeres un salto sin retorno hacia un futuro mejor, pero también puede suponer una dura expulsión del entorno social, aunque éste te mantenga aprisionada y sin salida. Afortunadamente, junto a estos hombres y mujeres machistas viven otras personas, más abiertas y con predisposición a cambiar. ¿Por qué ofrecen estos cursos de formación a las mujeres?, porque ellas se quedan en los pueblos y transmiten sus conocimientos. Ellas son el corazón de la tribu.

Toda la libertad necesaria para ser una misma se refleja en esta película en un gesto: encender la luz con un interruptor. Es el triunfo de la educación, la satisfacción de ver el fruto de tu trabajo y el orgullo de ser un ejemplo para los demás.
Ficha Técnica
DIrección: Jehane Noujaim, Mona Eldaief
Fotografía: Mona Eldaief
Producción: Mette Heide, Alexandra Johnes, Karim Amer
Producción Ejecutiva: Don Edkins, Nick Fraser, Mette Hoffman Meyer, Badr Jafar, Mike Lerner, Regina Kulik Scully, Lekha Singh
Edición: Jenny Golden, Jean Tsien, Esteban Uyarra
Música: Jonas Colstrup
Sonido: Peter Albrechtsen

PREMIOS Y FESTIVALES
Premio del público, DOC NYC, EE.UU, 2012
Premio especial del jurado, DOC NYC, EE.UU, 2012
Premio justicia global Oxfam, IDFA, Países Bajos, 2012
Mejor película, WIFF, Canadá, 2012
Sección oficial, Sheffield Doc/Fest, Reino Unido, 2013. 


martes, 11 de marzo de 2014

SUZANNE HEINTZ Y SU CRITICISMO FOTOGRÁFICO

Por Inspiración Femenina


Hoy nos hemos encontrado con un artículo que nos ha llamado la atención.

Suzanne Heintz es una artista que tras tener que contestar mil veces a la típica pregunta de “¿no te vas a casar?, ¿no va siendo hora de crear una familia? Decidió emprender un nuevo proyecto: Crear una familia. Para ello se compró dos maniquís y viajó por el mundo retratando a su “familia feliz” durante 14 años.

Aquí os dejamos el artículo y un vídeo.

Creemos que este artículo retrata y refleja de una manera muy obvia, que al fin y al cabo, la imagen que se nos vende de la familia feliz no es más que una pose. Una imagen que damos por hecha y a la que no le ponemos interrogantes, y sin darnos cuenta nos encontramos avanzando hacia eso.
Si no otra cosa, Suzanne Heintz por lo menos consigue demostrar justo esto. Las apariencias engañan y no todo lo que brilla es oro.
                                                                                         



martes, 4 de marzo de 2014

JEHANE NOUAJIM: THE SQUARE



Por Inspiración Femenina
Desde hacia un tiempo teníamos una fugaz esperanza en nuestra mente. El último trabajo de la documentalista Jeahne Noujaim, habia sido nominado al mejor documental por The Square. Sin embargo, hace apenas tres días esa esperanza se tornó insatisfecha cuando no fue elegida.
Queremos escribir sobre ella y sobre su documental, porque creemos que ha hecho un trabajo, no solamente muy válido artísticamente, sino cargado de gran valor.
Esta mujer, hija de padre egipcio y madre norteamericana creció a dos manzanas de la plaza de Tahrir, símbolo icónco de la revolución egipcia durante la primavera árabe. En 2011, cuando en esta plaza se produjo lo que en su momento fue una esperanza de revolución, esta mujer tuvo el valor de introducirse con su cámara, y seguir a varios de los revolucionarios, de diferentes visiones y pensamientos. La resultante es un testimonio insólito y uníco de lo que allí paso, desde el punto de vista de una mujer.
Antes de comenzar este trabajo, ella había realizado otro llamado: Egypt: We are watching you” en el que seguía la actividad de tres mujeres activistas. Cuando se decidio a filmar lo que ocurri en Tahrir, llego al aeropuerto del Cairo, donde todo su equipo de filmación le fue requisado, excepto su cámara canon. Con ella realizó todo el documental. Tras el arresto de ocho horas en el aeropuerto, fue liberada y fue directamente a la plaza de Tahrir, donde fue conociendo a los que serían los personajes principales de su documental.
Una vez allí, se vio envuelta en todo el  movimiento revolucionario, y sintió una inmensa necesidad de poder compartir todo ello con el mundo.
Nouajim es una mujer que cree firmemente en la posibilidad de cambio a través de los medios de comunicación, y esa creencia la llevo a ganar un premio de TED por su aportación al Pangea Day, y actualmente a haber sido nominada a los Oscars.
Hemos podido ver el tráiler de este documental: The Square, y estamos deseando verlo completo. Pero ya solo viendo el tráiler creemos que debe ser muy interesante ver cómo esta mujer pudo retratar aquellos momentos. Os recomendamos a todos echarle un vistazo.



Aqui os dejamos el  artículo que encontramos sobre ella:

An Inside View of the Egyptian Revolution
By Emily Wilson | February 6, 2014


On January 25, 2011, Jehane Noujaim, the director of The Square, Academy Award nominee for Best Documentary Feature (available on Netflix), had a big decision to make. Should she go to Tahrir Square to join protestors against Hosni Mubarek’s 30-year regime, where she knew she would meet three Egyptian women activists she had followed making the film, Egypt: We Are Watching You? Or should she go to the World Economic Forum in Davos, where a lot of the country’s leadership would be? Noujaim chose the latter.
“I thought it would be interesting if the country exploded, and I was with them—it was a perspective not many people would be getting,” she said. “So I went to Davos, but, of course, none of the leadership showed up. Then I had to get back as quickly as I could.”
At the airport in Cairo, all of Noujaim’s equipment was taken—except her Canon DLR, which the people who searched her took to be a still camera. Twenty minutes after leaving the airport, Noujaim was arrested because military intelligence had searched the car and found copies of Egypt: We Are Watching You.
“Not a great title for them to find when the country is exploding,” she said. “I was taken in for about eight hours of questioning.”
Noujaim had no idea who the men in plain clothes questioning her were and didn’t plan to tell them anything, but she finally decided she didn’t want fear to dictate her actions—something like what happened with all the people who went down to the Square, she thinks.
“I said, ‘Look, I don’t know who you are, I don’t know where I am, I don’t know how long this will go on for, but you have me completely scared,’” she recalled. “‘I have made a political film about three women in Egypt who I consider heroines, and I think it’s a nationalistic movie.’”
When the interrogators let Noujaim go, she went directly to Tahrir Square. The daughter of an Egyptian father and an American mother, she grew up ten minutes from the site of the huge protests that kicked off Arab Spring.
“I found men, women, all different classes, all kind of planning the future of the country. There was this incredible energy,” she said. “When I experience something like that, I just want to share it with the world. In order to make a film to share with the world, you need characters, and in the next two weeks, I met all the characters and the crew.”
Setting up a tent in Tahrir, she found the people she follows in the documentary to tell the story of Mubarek stepping down in 2011, and then Mohammed Morsi being deposed in 2013: Magdy Ashour, a Muslim Brotherhood member and father undergoing a crisis of faith; Ahmed Hassan, a young working-class man who draws people to him; and Khalid Abdalla, a British-Egyptian actor (The Kite Runner, United 93) who left London to join the revolution.
Noujaim initially followed a few others. One of them, Dina, a student, disappeared and didn’t answer her cell phone. Noujaim and the crew worried she had been arrested, but they found out later her parents had stopped allowing her to go to Tahrir.
“After the March clearing, it was quite brutal,” Noujaim said. “Women were being arrested and virginity tests were being performed on them, and parents were legitimately concerned about their daughters.”
They had an office nearby—along with a friend’s apartment they could go to, Noujaim says, but there were still plenty of scary moments.
“If you had told me five years ago I would be running through tear gas and bullets and away from police and Army, I would have said, ‘No way,’” Noujaim said. “But there’s something that happens when you see people willing to put everything on the line. It gave me a reserve of power and strength. You somehow feel like there’s nothing more important than what you’re doing at that time, and you can’t let fear stand in the way.”
Along with Egypt: We Are Watching You, Noujaim’s other films include Control Room, about the television network Al Jazeera, and Rafea: Solar Mama, about a Jordanian woman training as a solar engineer in India. Noujaim is a huge believer in the power of film and images; when she won a $100,000 TED prize for one world-changing wish, used it for Pangea Day—for people around the globe sharing stories and experiences on film. Because of this belief that storytelling creates change, Noujaim and her crew trained others to make media.